Lo necesario para ver Heaven’s Feel II. lost butterfly

Gracias a los constantes esfuerzos de Konnichiwa Festival, Latinoamérica ha tenido un gran número de estrenos recientes de películas anime que, hace unos años, jamás imaginábamos posible. Entre ellas, en tan sólo unos pocos días, se estaría proyectando Fate/stay night Heaven’s Feel II. lost butterfly, que fue estrenada en Japón el 12 de enero de … Sigue leyendo Lo necesario para ver Heaven’s Feel II. lost butterfly

La última vida

Hará un par de años me enfrenté al castillo de Drácula una vez más, esta vez en Castlevania: Circle of the Moon, un juego para la Game Boy Advance que sigue la aventura de los Belmont en su misión de matar a Drácula de una vez por todas. Sin embargo, no creo que sea necesario explicar cómo funciona la saga conocida por su estilo Metroidvania, y tampoco es en lo que quiero centrarme. En realidad, todas esas líneas llenas de explicaciones innecesarias son como introducción al verdadero punto de todo esto: la derrota.

¿Mira ha desaparecido?

Muchas dudas quedaron en el aire con la presentación de Switch este 12 de enero. He visto todo tipo de comentarios: sobre la duración de la batería, quejas porque dijeron "irule" en vez de "jairal" en el doblaje latino de Zelda: Breath of the Wild, preocupación sobre el parecido de Sonic 2006 y Super Mario Oddissey, inconformidad por el precio de salida de la nueva consola y que no venga con algún juego incluido. Pero hay algo que todavía no he visto, tal vez por no buscar en el sitio adecuado, y me preocupa de sobremanera. ¿Es que nadie más se preocupa por el cambio de diseño de personajes de Xenoblade 2?

Expectativa y realidad

En estos momentos me encuentro en una odisea, mi misión es llegar a Pokémon Luna sin saber nada del juego. Parece imposible regresar a esos viejos tiempos en los que la única forma de enterarte sobre los nuevos juegos era en revistas especializadas o uno que otro programa en la TV. El Internet conectó el mundo y ahora lo que ocurre a medio mundo de distancia lo sabemos de inmediato. Y eso obstaculiza mi objetivo, pero mi determinación es tal que he dejado de seguir a todas las cuentas relacionadas a noticias de videojuegos desde el Direct del 26 de febrero anunciando estas dos nuevas ediciones de Pokémon. También dejé de seguir a la cuenta oficial de Pokémon tanto de América como de Japón, y el mismo caso con las cuentas de Nintendo de Japón, América y Latinoamérica. Siempre que veo alguna noticia que contenga en el título algo sobre Sol/Luna, directamente cierro la página sin leer nada. Claro, aun con toda esta determinación se vuelve una tarea imposible de cumplir y no he podido evitar develarme las identidades de los legendarios mascotas Solgaleo y Lunala, así como de los iniciales de esta ocasión, alguna información sobre un tal Entrenamiento Extremo (o algo parecido) o rumores de que no habría gimnasios en la nueva región cuyo nombre desconozco, pero que por el mapa mostrado en las ediciones metálicas parece ser alguna especie de archipiélago. Día a día trato de no comerme ningún spoiler sobre el juego, simplemente porque quiero tener el placer de descubrirlo por mí mismo. ¿Es algo tan difícil de entender?

El tiempo como moneda de pago

Últimamente me encuentro en un gran dilema gamer. Por un lado quiero terminar de farmear en Yu-Gi-Oh! Forbidden Memories para poder vencer a Seto3, pero también necesito farmear un poco en Breath of Fire y Super Mario RPG que los enemigos ya me están alcanzando en fuerza, pero también quiero completar los desafíos del Super Smash Bros. for Wii U, pero sin dejar de jugar Bayonetta y conseguir el trofeo de Platino en todos los capítulos. Eso sin olvidar las tareas de universidad, las horas que tengo que estar en la oficina "trabajando" (como en estos momentos, curiosamente) y el avance en los libros que escribo. Las horas del día se están quedando cortas para todos los pendientes que quiero sacar y es cuando me doy cuenta que ya no poseo el tiempo que antes tenía, cuando no tenía para comprar demasiados videojuegos. Y esto es algo por lo que todo gamer pasa en algún momento de su vida.

La monotonía de la competición

Este fin de semana se celebró el Torneo Mundial de Pokémon en su edición 2016, que englobaba desde los videojuegos de la saga principal (VGC), el juego de cartas coleccionables (TCG) y el reciente juego de peleas Pokkén Tournament para Wii U. Cientos, por no aventurarme a decir miles, de jugadores de todo el mundo se reunieron en San Francisco para batirse en batallas emocionantes y orarle a Arceus para que su Rayo Hielo congele a ese Pokémon que podría derrotar a su equipo entero de otra forma. En esta ocasión, el torneo se celebró a puertas cerradas, es decir, sólo los participantes y sus acompañantes pudieron entrar al recinto para contemplar la fiereza de tales desafíos, probablemente debido al problema que surgió el año pasado con el par de personas que planeaban entrar con armas a matar a los jugadores. Y como todo fan de Pokémon, y gracias a las horas sin nada que hacer que tengo en la oficina, pude darme tiempo de ver al menos el primer día de competiciones del torneo. ¿Y qué fue lo que me encontré? Decir que me sorprendí sería mentira, puesto que los combates estaban llenos de lo que esperaba: Primal Kyogre, Primal Groudon, Mega Rayquaza, Xerneas, Slowbro, Mega Kangaskhan, Mega Venusaur, Bronzong, Cresselia, Smeargle; cada equipo Pokémon tenía al menos 3 de los anteriormente mencionados Pokémon. ¿Y el TCG? Bueno, decir que lo miré mucho también sería engañarlos, pero de las veces que lo vi siempre hubo una baraja Marcha Nocturna en uno de los dos lados enfrentados —aún aplaudo a aquel japonés con su baraja de M Audino EX—. Todo esto me hizo recordar los viejos tiempos en los que jugaba Yu-Gi-Oh! y también por qué lo dejé: el 80% de los duelos que se disputaban tenían una baraja Dragon Ruler o una SpellBook.

El grinding como género de juego

He estado dentro del ámbito del gaming por ya varios años, con lo cual he jugado una cantidad importante, aunque seguro que no suficiente, de títulos variados de géneros diversos. Si me preguntaran sobre mi género favorito o juego favorito... realmente no sabría qué responder. Suelo jugar muchos plataformas como los juegos de Mario, Spyro, Crash, etc. aunque también suelo jugar otros géneros como el RPG como Pokémon, aventura como The Legend of Zelda, hack'n slash como Darksiders 2. Suelo ser más un consumidor de Nintendo que de otras empresas puesto que crecí con sus juegos, aunque no significa que no aprecie joyas como Jack and Daxter o Devil May Cry, por mencionar algunos que he jugado. Ciertamente, hay una gran variedad de títulos como para sólo poder elegir uno como favorito. Sin embargo, las aventuras RPG suelen gustarme mucho salvo por un detalle: el grindeo.

Cuando tu opinión no importa

Hace ya un año que Xenoblade X fue lanzado en Japón, aunque tardó unos cuantos meses en llegar al resto del mundo la mayoría de fans esperábamos impacientemente por tener en nuestras manos la secuela espiritual del gran juego que significó para Wii Xenoblade Chronicles de Monolith Soft. Finalmente, hasta diciembre del 2015, Xenoblade Chronicles X llegó tanto a América como Europa para maravillar a todos estos fans que esperanzados esperaban un mundo gigantesco que explorar y una historia que desentrañar tan fantástica como su entrega anterior. Claro, la salida japonesa del juego nos ponía en un plano bastante conocido ya, puesto que la mayoría de cosas que nos esperaban ya no eran una sorpresa como tal, aunque dependía de cada quién el spoilearse o no todos estos detalles (tema que guardaré para otro momento), era inevitable enterarse de cosas como la censura que tuvo, la no inclusión de voces japonesas (siempre te odiaré por ello, Monolith Soft/Nintendo) o la falta de subtítulos en español para América (hecho que sería parcheado posteriormente). Pero tras varios meses ya de su salida hacer una reseña carecería de sentido, es por ello que sólo haré esta pequeña reflexión, esta puntuación simbólica, esta reverberación de Xenoblade Chronicles X.