El siguiente artículo es una mera opinión personal, por lo que puede diferir de tu pensar.

Vamos a ser sinceros, ¿qué puedo decir yo acerca de Metal Gear Solid 3 que no se sepa ya a esta altura? Exactamente, nada. Así que esto no es más que un mero formalismo. Justo hace unos días acabé esta tercera entrega de la saga dirigida por Hideo Kojima y estos son unos breves apuntes que tengo al respecto, mis pensamientos fugaces.
Título: Metal Gear Solid 3 Snake Eater (HD)
Plataformas: PS3
Género: Sigilo | Acción
Fecha de lanzamiento: Noviembre 8, 2011
Desarrollador: Bluepoint Games
Distribuidor: Konami
La historia nos sitúa en plena Guerra Fría, un periodo en la historia del mundo tras la Segunda Guerra Mundial en donde los Estados Unidos de América se “enfrentaban” a la Unión Soviética en una guerra donde no había ataques, sino muestras de poder y superioridad, por decirlo de alguna manera. Ambos bloques demostraban ser mejores que el otro, siempre sin atacarse mutuamente pero con la tensión de que en cualquier momento podrían superar esa línea. Todo esto ocurrió en la vida real, por si algún despistado está leyendo estas líneas.
Es durante este periodo donde ocurre la llamada Misión Virtuosa (a partir de aquí ya hablamos de cosas del juego, ficción, vaya) en la cual un soldado enviado por el gobierno estadounidense recibe el nombre clave de Snake y deberá infiltrarse en territorio enemigo para rescatar a Sokolov, un científico que, para no complicar mucho la trama, está desarrollando un arma para los rusos al ser secuestrado.
Como ya estamos algo acostumbrados por las tramas de Kojima, esta nuevamente nos vuelve a remarcar las crueldades de la guerra, aunque no desde un punto de vista directo (como lo podría ser Spec Ops The Line) sino más bien patriota, por usar una palabra que nos dé referencias. La historia, como siempre ocurre con este director, termina complicándose más a medida que vas avanzando, y aunque no me parece tan sorprendente como en la entrega anterior, sí me parece una buena historia, redonda y llena de referencias y pistas que cobrarán algo de sentido en los juegos anteriores (ya que esta entrega sirve como precuela de los anteriores dos).
A nivel de mecánicas este juego está por encima de los dos pasados, obviamente, compartiendo muchas de ellas con Sons of Liberty y añadiendo unas cuentas más para profundizar temas como el camuflaje, la regeneración de stamina y la curación. Si bien los primeros dos temas están bien (aunque el cambio de uniforme y pintura facial es algo más lento de lo que, quizá, debería ser), el tercero impresiona en un primer momento pero conforme pasa el tiempo se empieza a percibir un desacierto. Para curar heridas ya no bastará sólo con comer raciones o tomar objetos curativos, sino que, dependiendo del tipo de herida que se tenga (cortes, heridas de bala, quemaduras, huesos rotos, etc) se deberá usar una serie de objetos curativos específicos para ese tratamiento. Esto, como digo, es interesante al principio, pero tras varias horas empieza a ser pesado y parece algo profundizado de manera innecesaria, algo quizá ya recurrente en Kojima.
Sin embargo, fuera de esas decisiones algo cuestionables desde mi punto de vista, no puedo más que aceptar la magnificencia de esta entrega gracias a la cantidad de maneras posibles que se tienen para afrontar un desafío u obstáculo. El mapa, si bien no es del todo abierto, cuenta con las suficientes posibilidades para permitirte ir en sigilo sin ser detectado o simplemente arrasar con todo lo que se te ponga en frente. En este momento es donde podría recomendar el no jugar en la dificultad normal, puesto que termina siendo ridículo la facilidad para evitar enemigos incluso cuando ya están en alerta y buscándote.








